La actual crisis sanitaria provocada por la covid-19 ha supuesto un enorme golpe a nivel económico, una de sus consecuencias más graves ha sido la situación de incertidumbre continua para el tejido productivo y las empresas.

Muchas empresas han tenido que reinventarse para poder sobrevivir.  Otras, no especialmente numerosas, han disfrutado de una mayor oportunidad de mercado. 

Los sectores de las mascarillas y de la desinfección, de la piel en el caso de los geles hidroalcohólicos y de superficies en el caso de los servicios de limpieza, han concentrado de manera excepcional gran parte de dicha reconversión empresarial y del incremento de la actividad.

El elemento más característico  de la crisis sanitaria de la covid-19 sin duda es la mascarilla. Es por ello que su necesidad y su uso, incluso exigido legalmente, han modificado por completo su mercado, disparando la demanda y, como consecuencia, su fabricación.

En nuestro caso, hemos conseguido entrar al mercado de las mascarillas como consecuencia del grave desabastecimiento de productos de protección sufrido en España. Debido a la ausencia entonces de una industria española fuerte, la dependencia de productos importados, especialmente provenientes de China, y aún estos productos ejercen una fuerte presión al sector en nuestro país.

 

 9 de cada 10 mascarillas siguen siendo importadas.

 

El sector privado valora más el producto nacional que el sector público, que compra sobre todo a China. “Las adjudicaciones y contratos públicos funcionan básicamente por el precio. Al final, nosotros tenemos unos costes más elevados por las certificaciones que nos exigen y no podemos entrar a competir con los productos de fuera. En el sector privado sí que valoran y compran productos fabricados en Europa, pero en el sector público no ocurre lo mismo. 

Pese a que se trata de un producto cuya demanda y producción irremediablemente irá disminuyendo, el mercado del sector sanitario, hasta ahora principalmente abastecido por China, y la catalogación de la mascarilla como producto estratégico,  representan las principales alternativas de continuidad en el largo plazo para las empresas como nosotros. 

 

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