Las que tienen una mayor eficiencia de retención son aquellas FFP en sus distintas modalidades. Todas son útiles, pero cada una para un propósito. Por ejemplo, hay mascarillas muy buenas que tienen gran capacidad de retención, pero tienen válvula y estas mascarillas están pensadas para que tú no respires posibles patógenos o incluso contaminantes, pero tú sí que exhalas a través de la válvula. Eso en este caso no es lo deseable porque las mascarillas no se utilizan tanto para protegernos a nosotros mismos, sino para proteger a los demás en el evento de que, inadvertidamente, seas un foco de contagio.

Para evitar la expulsión del virus de nuestro cuerpo es necesario el uso de mascarillas, además de mantener las normas indiciadas por las autoridades sanitarias, manteniendo la distancia social mínima de 1 metro y cambiar cada 4h las quirúrgicas y cada 8h o equivalente a 1 turno de trabajo las FFP2.

Si, de momento en España la normativa contempla el uso de la mascarilla tanto en espacios abiertos y cerrados.

Sí, está perfectamente demostrado que la mascarilla quirúrgica evita el riesgo de contagio con otras personas. Es lo que utiizan siempre los sanitarios en los quirófanos, de ahí viene su nombre.

Pero recuerde que para un uso correcto debe cambiar de mascarilla a partir de las 6 u 8 horas de uso, ya que pierde su efectividad al llenarse de gérmenes y en esas condiciones su uso podría resultar perjudicial.

Gracias a la rápida reacción de varios fabricantes españoles, que en el momento de escasez de este tipo de producto reconvirtieron su negocio o crearon una fábrica para producirlo. Hoy en día se puede comprar en tiendas online de fabricantes, puntos de distribución, farmacias, supermercados. Lo importante es asegurarse de que estén homologadas, cumplan la normativa y qué mejor, que sea producto español.