Cuando la covid aterrizó el año pasado en nuestro país, dependíamos completamente del material sanitario procedente del exterior. Tuvimos que hacer frente a una crisis de desabastecimiento sin precedentes.

Depender de otros países para conseguir mascarillas, batas o EPIs, entre otros productos, no era ni es sostenible y, en ese momento, no solo se dispararon los precios, multiplicándose estos más de 50 veces sobre su precio original, sino que se convirtió en un mercado inaccesible, con una oferta altamente reducida y una fiabilidad prácticamente nula. Estos nuevos bienes de primera necesidad se hicieron inaccesibles para el sector sanitario español y gran parte de la población.

Seguir leyendo aquí: Huffpost